sábado, 1 de febrero de 2014

Tamariz para los bisaltos.

Hoy hemos cortado Tamariz para que sirvan de enredadera a los bisaltos. Se cortan con punta para clavarlas bien en la tierra. Se clavan inclinadas para que se apoyen las puntas de las dos líneas.



El Taray, Taraje o Tamariz es un arbusto que llega a ser un árbol según la especie, ya que existen alrededor de unas 120 repartidas en cuatro géneros y todo se incluye en una familia, la Tamaricáceas, repartida por las regiones cálidas y templadas de Europa, Africa y Oriente Próximo.
El nombre de este género (Tamarix) parece que procede del que le dieron los romanos y se cree derivado del río Tamaris de la provincia Tarraconense en cuyas orillas se afirmaba que crecían con profusión estos arbustos.
En el lenguaje de las plantas significa "eres mi sostén" porque, entre otras utilizaciones, se usó para consolidar dunas y declives arenosos en la proximidad de costas y ríos.
Es planta con ramaje largo y flexible, de aspecto ligero, casi etéreo y a ello contribuye su delicada floración en forma de flores pequeñitas de color rosa pálido que se reúnen en densos racimos.
Dice la tradición que el maná del que se alimentaron los hebreos en el desierto era una sustancia azucarada obtenida de una variedad de Tamariz, como consecuencia de una picadura de la cochinilla del género Coccus.
Las ramitas y cortezas de ésta y otras especies se han usado en medicina popular como astringente, en forma de cocimiento, para tratar la diarrea. Antiguamente se recomendaba para las obstrucciones del bazo y se fabricaban al torno vasijas de madera de Taray para que bebieran en ellas los que padecían de dicho órgano. Su acción se creía tan fuerte que, según la superstición popular, si se daba de comer a cerdos en artesas de tamarisco al sacrificarlos aparecían sin bazo.
La madera es muy apreciada como combustible y sus ramas sirvieron, por lo flexibles, para hacer maromas para las norias y como ataderos.

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